Paraíso Conquistado, Violado y Cautivo

Es un ensayo sobre Ecología Social y Ecología Medioambiental. Es una propuesta de evolución social, unidad y colaboración para rescatar a la familia humana, recuperar el Arte de vivir y hacer posible el cambio hacia el equilibrio y la sanación de nuestro eco-sistema Tierra.

EL AUTOR

Josep Dubé Roura

Su tarea está inspirada por un profundo respeto por la libertad y la dignidad de todas las formas de vida, y el propósito de explorar y ayudar a otros a explorar espacios interiores de Consciencia, en busca de la propia Esencia y la propia Identidad.

Es escritor, terapeuta psico-emocional humanista, formador en Reflexología Psico-Emocional,  diplomado universitario en Enfermería, maestro de

Meditación, facilitador en Mediación y Resolución de conflictos (FORUM), terapeuta Floral, (Fundación Bach-Inglaterra), risoterapeuta, experto en Ecología social y Comunicación, educador en Salud Integral y músico y filósofo autodidacta.

Desde 1.999 dedicado a potenciar el desarrollo de la Salud Integral, la Ecología Social y las Terapias Naturales, a través de proyectos educativos y terapéuticos en la Asociación Alborada y en la Escuela de Salud Alba. Miembro del Gremio de Escuelas y socio nº 5080 de APTN-COFENAT.

EL LIBRO

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Es un particular recorrido por la noche oscura del alma de la historia de la humanidad, al encuentro de todos y cada uno de los fragmentos de consciencia. Desde una perspectiva honesta y sincera, este ensayo pretende servir de guía en el heroico viaje de reconstrucción de nuestra verdadera identidad. Contagiar y motivar para permitir que hable el corazón reprimido, que exprese su dolor el alma violada, y a golpe de autenticidad, cuidados y compasión con las heridas, rebrote de nuevo el Ser humano que habita en cada individuo.

“En el interior del ser humano cautivo hay un volcán que necesita ser atendido, y en él residen las claves para resolver todos los problemas”

En el libro ofrezco mapas para diseñar un presente y un futuro ético y múltiples evidencias de cómo ha sido y como será nuestra existencia si no hacemos lo necesario para cambiar el rumbo.Hay caminos para salir del laberinto, pero necesitamos mapas, trucos, estrategias y salvoconductos para desembarazarnos del miedo, la culpa, la vergüenza, el desamor, la mentira, la ignorancia y el materialismo. Y también la información necesaria para resolver los acertijos y superar las pruebas que encontraremos en el camino de vuelta a casa, que ha sido conquistado y está lleno de trampas mortales.

“Para llegar al alba es necesario recorrer el camino de la noche”

Paraíso conquistado, violado y cautivo es un libro imprescindible lleno de semillas de nueva vida, que aporta soluciones para alcanzar la libertad individual y colectiva, y supone un necesario soplo de aire fresco para quienes valoran muy positivamente las obras de índole independiente.

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PROGENITORES RESPONSABLES
Y PEDAGOGÍA BLANCA

“La esencia del matriarcado ha prevalecido a los avatares del destino impuesto por el dualismo patriarcal. Y aunque actualmente está en peligro de extinción, la estela de benevolencia y de amor maternal, a través de su mensaje de consciencia de unidad e igualdad entre los individuos, siempre ha acompañado y orientado a la humanidad hacia la liberación de la condena que padece”

Todo ser humano que llega al planeta tiene derecho a una existencia pacífica, protegida por los maestros y por trascendentes principios universales o símbolos de consciencia. Los orígenes de la consciencia humana transitan por una etapa primordial que transcurre en el interior del útero materno. El bebé intrauterino es, por naturaleza, un ser humano consciente, amparado por la sabiduría inscrita en sus células, que se comunica y lleva una intensa vida emocional desde el mismo instante de la concepción. Ve, oye, experimenta, degusta, siente, aprende y comienza a modelar sus actitudes y las expectativas que tiene con respecto a sí mismo y el entorno, en función de la principal fuente de dichos mensajes formadores, que es su madre. El bebé intrauterino está diseñado para recibir amor y cuidados, y dado su alto nivel de inteligencia emocional, es sensible y capaz de responder a matices excepcionalmente sutiles.

Lo que le ocurre a un bebé en los nueve meses que van desde el parto intrauterino al parto extrauterino, moldea y forma su naturaleza innata, sus impulsos y sus ambiciones, de manera significativa. Y de su madre necesita, básicamente, que le ofrezca un verdadero templo sagrado, cálido, humano y tranquilizador; y recibir impulsos intensificadores de vida, como la alegría, el regocijo, la presencia, el compromiso, la dedicación, la ternura, el respeto y la confianza. El bebé intrauterino sabe muy bien que necesita y merece un tipo de asistencia sensible, nutritiva y humana, porque lleva incorporado este mensaje en su ADN. Si desde el mismo instante de su concepción se le ha transmitido amparo consciente y capacidad para responder a sus necesidades, el optimismo, la confianza, la cordialidad y la extroversión, surgirán naturalmente en él, de esa experiencia. Se trata de elementos preciosos a los que un bebé tiene derecho, por ser hijo de la Madre Tierra, y que van a marcar una diferencia decisiva en todo lo que sienta, espere, sueñe, piense y obtenga a lo largo de su existencia.

Todos los bebés que han llegado a la Tierra, lo han hecho con el mismo propósito. El de poder realizar el derecho de una existencia digna en la que por fin, su esencia innata de mago blanco sea amada y respetada.

EXTRACTOS DEL LIBRO

Nos hallamos en un momento muy crítico de nuestra historia ya que la vida en el planeta Tierra y la humanidad, pueden ser renovadas o devastadas. La humanidad necesita mucho amor para recuperar la capacidad de cuidar de sí misma y del planeta que la alimenta y cobija. Tenemos una gran oportunidad grupal de recuperar nuestra vida, pero decir basta a la injusticia y preservar el equilibrio requiere aprendizaje y una entrega consciente al propósito de hacer lo necesario y lo correcto. En realidad, no hay otra prioridad o misión más esencial a realizar que la de rescatar a la familia humana, y con ella a todos los demás seres vivos de la lamentable tragedia en la que morimos lentamente, hace milenios. Vivimos inmersos en un sistema en el que se considera que el alma humana es propensa al mal, por naturaleza. Esta es una creencia falsa y terrible que en mi opinión, ha generado y genera toda la destrucción y el sufrimiento que conocemos. ¿Qué puedo esperar de mi mismo si me inculcan que pertenezco a una sociedad de gente malvada? ¿Qué concepto puedo tener de mí mismo si desde el momento de nacer escucho el mismo discurso, y a mí alrededor se apoya esa creencia? Lo cierto es que no nacemos con ese estigma ni con esa maldad original. En realidad somos polvo de estrellas e iniciamos nuestra andadura puros y llenos del mismo amor e inteligencia que inunda el universo, pero las creencias que imperan en la sociedad humana anulan deliberadamente la posibilidad de conexión con nuestra naturaleza más genuina. Las normas oscuras impuestas desde hace siglos nos alejan de la salud, lafelicidad, la colaboración, la paz, la espiritualidad y la magia, y nos fuerzan a una existencia virtual y anti natural. Es imprescindible que aprendamos a revisar esas creencias a consciencia, para que puedan dejar de condicionar nuestras vidas. 

La realidad que padecemos no es un hecho casual, y en este ensayo quedará demostrado que más bien es la consecuencia de las creencias erróneas de los que nos han precedido. El sistema de creencias que ha marcado el destino de la sociedad humana y del planeta no es obra de una fuerza sobrenatural, sino más bien de un plan anti natural creado por humanos desequilibrados,  a consecuencia de los maltratos sistemáticos sufridos en la infancia y del adiestramiento inhumano basado en la conquista, el dominio y el sometimiento de la voluntad individual. La sociedad humana ya hace mucho tiempo que está enferma y el “ahora” que tenemos representa  un momento crítico en esta carrera inconsciente hacia la propia destrucción y la del entorno. Soportamos grabado a fuego un miedo ancestral a la comunicación sana y libre, ya que históricamente siempre que quisimos traspasar los límites impuestos y abrirnos a una conexión directa con la capacidad de sentir y con las propias necesidades en cada momento, fuimos reprimidos y castigados brutalmente, asesinados o condenados a la hoguera. Es importante recordar que los instintos sexuales y la expresión abierta de las emociones se han perseguido siempre, y siguen siendo tabú. La humanidad se ha hecho adicta a seguir cualquier tipo de dogma externo, hasta el punto de aceptar cualquier opción, por dura que sea, antes de volver a conectar con el interior y tener como guía a la voz de la consciencia individual, que por cierto, es la misma que la consciencia del universo. Estamos en una situación grave por la pérdida de la capacidad de contemplar y comprender la realidad objetivamente, y atender a nuestras necesidades reales. Aceptar la realidad sin más, por injusta que sea, es una conducta que proviene de la represión infantil mediante el tirano adiestramiento en la absoluta obediencia a los adultos, y la cobardía y la ignorancia secundarias a dicho adiestramiento. Un error grave y muy común consiste en huir de mirar cara a cara las dificultades, problemas, conflictos, enfermedades o desgracias, por la falsa creencia de que así desaparecerán o se alejaran de nosotros. Somos víctimas de un gran engaño, de una ceguera que nos mantiene sujetos a un patrón inconsciente de obediencia y sometimiento al poder de la injusticia, a no poder ser honestos y sinceros con nosotros mismos, y a auto engañarnos creyendo, además, que este es el único camino a seguir.

La sociedad humana no funciona bien por qué la gente ha sido adiestrada para traicionarse a sí misma, y desde esa posición ya no quiere o no puede ir a la raíz de los problemas para solucionarlos. El sistema anti natural ya se ha ocupado de adiestrarnos y forzarnos a que concentremos nuestra atención y nuestra energía en el exterior, y que experimentemos una gran dificultad para interiorizar. De todos es conocido el dicho popular que postula que los seres humanos solo utilizamos un 10% de nuestras capacidades cerebrales, y que el cerebro es un mundo por descubrir. Yo considero que es cierto, pero no por qué una cuestión natural o evolutiva genere dicha limitación, sino a causa de una deliberada castración por parte de los poderes enfermos o fácticos, de la identidad individual y del libre uso y desarrollo de dichas capacidades. Avanzar en el 90% restante y superar las limitaciones actuales, no depende de los descubrimientos que hagan unos cuantos a nivel científico y técnico, sino de la voluntad y la determinación de cada individuo para renunciar a la condena al olvido a la que ha sido sometida su verdadera identidad. Los que toleran y olvidan el maltrato individual y social injusto, persisten en inventar y proponer multitud de caminos engañosos de un aparente crecimiento espiritual que resultan muy atractivos a la mayoría, ya que no implican plantar cara al autoritarismo del sistema establecido. Han creado la ilusión de que decorando la cárcel, será posible salir de ella. Pero ya se ha demostrado con creces en el terreno de la psicoterapia humanista, que sin ir a la raíz y afrontar los traumas infantiles primero, y el resto de situaciones sociales injustas a continuación, la resolución de los traumas es imposible. (1) Cuando un humano no es capaz de que una situación injusta le duela de verdad, jamás estará preparado para modificarla, ya que se habrá adaptado a tolerar y a consentir el maltrato negando la evidencia y reprimiendo el dolor que ello implica. En este terreno particular, habrá dejado de estar vivo para iniciar un proceso de muerte interior. 

En la carencia de ecología en lo social está la raíz profunda de todos los males que nos afligen a los humanos, al planeta y al resto de los seres que lo habitan. Cualquier tipo de comunicación no es aceptable, del mismo modo que no aceptamos comer alimentos en mal estado o respirar un aire contaminado. Pero se tolera lo intolerable, es decir, una comunicación completamente virtual, fría, insensible y de plástico. El problema profundo no es la crisis económica, la falta de trabajo o el calentamiento global. Estos son solo consecuencias. El verdadero problema hay que buscarlo en las causas que provocan estos síntomas, y que están relacionadas con la normalización de una falsa inteligencia que en realidad es superficial, automática y mecánica. La verdadera inteligencia se demuestra haciendo honor a la verdad, e interesándose por encontrar el origen de todo lo negativo que nos ocurre como sociedad humana. De hecho, bastaría con explorar el aspecto fundamental que corroe nuestra salud y nuestra felicidad: “la pedagogía negra”, en la que profundizaré en el capítulo de “La Conquista”.  El arquetipo real de un humano no es el capitalista insensible, ni el héroe del campo de fútbol, ni el actor que se ha prostituido para alcanzar el éxito, ni una política corrupta, ni un religioso adinerado y pederasta. La revolución que necesitamos no es política, ni militar, es interna y humanista. El arquetipo real es un ser sensible, humano, inteligente y capaz, compasivo y gentil, que entrega su vida por la justicia y el bien común. En el miedo a colaborar, confiar, amar y luchar por la dignidad y los derechos, reside la dificultad actual y ancestral para recuperar el paraíso en la Tierra. Para cambiar las injusticias y que pueda entrar en escena el amor, primero hay que tener valor para reconocerlas. Es necesaria una visión lo suficientemente “pesimista-realista”, para que se dé un cambio real. ¡¡Negando que se padece un cáncer, no se puede curar un cáncer!!  Soñar, visualizar, o hablar de la necesidad de un mundo mejor, creer en nuestras capacidades, confiar en que el universo nos apoya, no es suficiente para alcanzarlo. Todo esto se queda en nada si seguimos evitando afrontar la oscuridad que parasita en el interior, y entender cuál es su origen.


“La luz de las estrellas se refleja en este cuerpo cansado, mientras encuentro mi sitio en el nuevo amanecer.
La certeza de la existencia de un paraíso perdido, envuelve mis sueños de victoria sobre la oscuridad.
Siento que la justicia me empuja desde dentro con su fuerza infinita, para remover los cimientos del infierno.
Quiero romper las cadenas del miedo y la ignorancia.
 ¡Basta de enfermedad y esclavitud!
¡Es tan bella la vida, y está tan sola y humillada!
La Consciencia es el nuevo aire que necesitamos para que el inmenso océano de la vida nos nutra, y en cada silencio y en cada gesto nos envuelva su fragancia de magia y de misterio”. 

El don de la Magia blanca

Podemos definir “Magia blanca” como la dimensión de la existencia que está conectada con la sabiduría del universo. Por tanto, cada ser humano como hija e hijo del universo pertenece al Clan de la Magia Blanca, al que está unido eternamente. Es nuestro derecho, nuestro destino y nuestra promesa y esperanza de amor y plenitud. Cuando nacemos llevamos incorporado todo lo necesario para desarrollar nuestro potencial y ya manifestamos una autenticidad física, emocional y espiritual, exuberantes. Nuestra misión: la de honrar, amar y proteger la fraternidad del universo a la que pertenecemos y a las leyes éticas que lo nutren. La magia blanca es un estado de consciencia y una filosofía de vida fundamentada en el amor y en la infinidad de posibilidades que el amor otorga. Es un pacto sagrado entre el Ser de cada forma de vida y el Universo Inteligente. Cada vez que nacemos se renueva el pacto y el derecho de vivir, crecer y evolucionar, al amparo del amor y de las fuerzas conscientes de la naturaleza, por el beneficio de todos los seres. Y cada nacimiento es una nueva oportunidad para que la magia blanca, o sabiduría del universo, se despliegue conscientemente en cada bebé. Para que la gracia del espíritu guía del clan blanco habite conscientemente en cada bebé, y para acceder a la vida en armonía y equilibrio que nos merecemos, que consiste en un viaje a través del amor en diferentes etapas, es imprescindible el respeto incondicional a nuestra condición de magos blancos por parte del entorno, es decir, por parte de familiares, educadores y de la sociedad. Ser justos, equilibrados y sabios, no es el resultado del azar sino de un proceso educativo y sensorial, delicado y sutil, que acontece desde el momento de la concepción en el interior de nuestra madre, hasta que llegamos a la madurez. Si la naturaleza se rige por impulsos fieles al principio universal de equilibrio y cooperación ¿por qué la humanidad hace tantos siglos que camina

en sentido contrario? ¿Cuál es el origen de tanta ignorancia y de tanta destrucción?  El origen de todos los males de la humanidad no está en el interior, a modo de incapacidad, sino en el exterior y como consecuencia de los innumerables atentados a nuestra verdadera naturaleza o diseño original, a lo largo de la historia. Nuestro verdadero potencial humano y mágico, capaz de generar salud, armonía y felicidad, se empezó a desvirtuar por la entrada en escena de la magia negra, que podríamos definir como la “capacidad de destruir la vida”, o "tener poder para destruir la vida". La magia negra es un sistema de creencias oscuras fundamentadas en la diferencia de clases y respaldadas por individuos que, por  razones que abordaré más adelante, se separaron de la consciencia de unidad e igualdad y estructuraron sus clanes en base al desamor, la violencia, el maltrato, la jerarquía y el abuso de poder. “La verdadera estrategia de la vida es la colaboración, y el ser humano enfermo la sustituyó por la competitividad”. Los clanes de magos negros albergaban creencias antinaturales de conquista y dominio. No apreciaban y valoraban a cada ser que nacía por lo que era, y se le torturaba y forzaba a renunciar a su verdadera identidad, imponiéndole violentamente creencias ajenas y estrictas normas de conducta desde el exterior,  alimentadas por una sed oscura y enfermiza de conquista y sometimiento de la voluntad individual. (5) Este suceso ancestral desencadenó el entramado de nuestra desequilibrada y trágica historia, repleta de comportamientos adictivos, violentos y destructivos. Y a lo largo de los siglos, la magia negra y la pedagogía negra, (su principal estrategia de tortura y dominio), se fueron extendiendo por la faz de la Tierra, hasta llegar a nuestros días.
 

Resulta bastante complejo encontrar respuestas a cuál fue la causa que provocó que estos primeros humanos se enfrentaran de forma tan antagonista y perversa a las leyes universales, al amor y a la plenitud de una existencia feliz y plena con sus semejantes, para embarcarse en una experiencia completamente virtual y artificial que ha llenado de miseria, muerte, sufrimiento y desolación a la humanidad y al planeta. Aunque es un enigma todavía por resolver, me esforzaré en encontrar respuestas coherentes que puedan poner luz en este asunto. Las evidencias contemporáneas parecen indicar que el equilibrio natural entre los hemisferios cerebrales, tan bien definido por la medicina tradicional china, como el principio fundamental de alternancia y complementariedad generador de salud y felicidad, se vio gravemente dañado en nuestros ancestros, y sin lugar a dudasprovocó una descompensada y dañina proliferación del hemisferio cerebral izquierdo (masculino o yang), en contra de una progresiva insuficiencia y degeneración del hemisferio cerebral derecho (femenino o yin). Estos sucesos iniciaron un grave daño encefálico, consolidando erróneamente como un hecho sano el deterioro de la inteligencia emocional y las capacidades comunicativas, presentes en la disminución de la autoconfianza y la estabilidad, en la capacidad para observar, escuchar y reflexionar antes de actuar, y en la ausencia de empatía para conectar con la experiencia y las necesidades propias y ajenas, entre otros síntomas. En cualquier caso, una vez instalado el desequilibrio lo trascendente y lo que verdaderamente nos ha de importar, es como este patrón enfermizo consiguió instalarse, perpetuarse y proliferar en otros humanos.

Cada conflicto, cada violación, cada abuso, maltrato, injusticia y muerte, es el reflejo de que la magia blanca ha perdido presencia y fuerza. Llevamos siglos librando una gran batalla y la magia negra con sus potentes estrategias de tortura, ha ganado mucho terreno en el interior de los humanos, hasta el punto de que el amor verdadero y la magia blanca están agonizando. Estamos ante un momento decisivo en el que hay que dejar de ser cómplices del sistema que mata y tortura, para pasar a usar la inteligencia y la creatividad que nos ha sido concedida, para unirnos a otros magos blancos y cuidar y proteger la vida de la magia negra. Si en cualquier situación, la misión noble y honrosa de todo ser humano es vivir en la verdad y defenderla, en estos momentos históricos de tan alto riesgo de muerte definitiva, es lo que la justicia universal espera de nosotros. Solo hay que contemplar para comprender. Es tan fácil y ha sido siempre tan fácil, pero las trampas de la oscuridad han sido más fuertes que la luz y la humanidad se ha extraviado una y otra vez. La inercia de la corriente establecida ha superado a la necesidad de parar para ver, objetivamente, donde residen los errores. La magia blanca existe, pero la irresponsabilidad la ata de pies y manos. Tenemos siempre a la vida de nuestro lado, pero no se la deja actuar. Nuestros sistemas de protección y defensa han sido contaminados, y un aspecto del envenenamiento reside en que nos han torturado para que toleremos la injusticia y el maltrato. Han conseguido que no nos duela y que no protestemos ante la esclavitud. Han conseguido acallar nuestra autenticidad. Necesitamos urgentemente un cambio en esa actitud, ya que supone la autodestrucción de la humanidad y de todas las artes blancas. ¿Estamos destinados al fracaso de sucumbir ante las malas artes de la oscuridad y a que la vida se destruya ante nuestros ojos, o todavía es posible recuperar nuestra capacidad blanca, innata? ¿Qué es necesario hacer para vencer a las fuerzas de la oscuridad y recuperar el don de la magia blanca? ¿Qué necesitamos modificar nosotros, para que el cambio sea posible?  La humanidad padece una resistencia enfermiza a reconocer la verdad sobre cualquier asunto. No hace falta esperar a que nuevos desastres nos den una señal de alarma. La actual situación si abrimos de nuevo los ojos y el corazón, es ya de extrema emergencia y demanda un cambio de consciencia y de conducta. ¿Hasta qué punto llega la comodidad del ignorante y la malicia del cobarde, que no quiere ser capaz de esmerarse en buscar respuestas a la enfermiza incapacidad humana para amar, y la acepta con resignación como obra divina? ¿Hasta qué punto ha de llegar la ceguera humana para que millones de personas acepten matarse unas a otras, morir para defender las ideas de otros que jamás van a las guerras y lo único que buscan es la continuidad de su enfermizo poder personal? La magia blanca y la pedagogía blanca, por tanto, son las únicas guías insustituibles para la humanidad hacia la salud, la felicidad y el éxito individual y social. En cada etapa, solo la interacción con personas equilibradas y la pedagogía blanca, serán capaces de activar en cada niño sus instintos vitales básicos, y el genuino potencial de cualidades y formas únicas y espontáneas del Ser que alberga en su interior. 

La humanidad ha construido soluciones tan falsas como las que podría aportar cualquier droga. La más popular tiene que ver con la idea de que ya hay alguien superior en alguna parte que se encarga de resolver nuestros problemas, y que alimenta el empeño de sus seguidores para esforzarse en encontrar la felicidad dentro de la prisión de su trágica realidad, llegando a convencerse, incluso, de que la prisión no existe. Otra no menos importante, es la de seguir trayendo seres humanos al mundo y utilizar su inocencia para llenar y entretener la vacía existencia de sus progenitores, cuando por otra parte todavía son incapaces de ser responsables de su propia vida, y de poder ofrecer a los hijos una sana educación. ¡¡Todo esto es lo que hay que revisar!! Para nuestro Ser que aspira a recuperar la libertad, es del todo insuficiente e inútil seguir cerrando los ojos y silenciando la verdad mediante las más sofisticadas estrategias de inhibición y adormecimiento, tanto de carácter ideológico como de todo tipo de sustancias. Nuestro Ser exige autenticidad para rehacerse y su verdad se empeña en ser escuchada, igual que la de cualquier niño al que han intentado privar completamente de su voz.


Homo sapiens, Bonobos y Chimpancés

“Homo” es el género de los primates homínidos, es decir, todos aquellos primates que andan sobre dos pies en posición erguida y con gran desarrollo cerebral, que les permite una mayor inteligencia. Por otro lado, “Toumai” es el homínido más antiguo conocido, y puede ser considerado después de “bonobos” y “chimpancés”, el antecesor de todos los homínidos posteriores, es decir, el ancestro del linaje humano, que vivió hace 7 millones de años. El “homo sapiens” es la única especie del género “homo” que sobrevive. Sobre las causas, los científicos han especulado sobre varias hipótesis: cambios en la dieta, mayor adaptación de su ADN, más destreza y efectividad en la caza, o el incremento de la creatividad. El más antiguo, el “homo habilis” se considera el primer eslabón de la especie, y los restos más antiguos encontrados datan de 1.8 millones de años. El nombre asignado a esta especie, “habilis”, hace referencia al hecho de que fueron los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Hace 1 millón de años apareció el “homo erectus”. Fueron los primeros viajeros intercontinentales que desde África se dispersaron a través de Asia Menor y el Próximo Oriente, llegando por un lado hasta España y por el otro hasta cerca de Pekín, en el norte de China, y hasta la isla de Java en Indonesia. Además de fabricar hachas de mano de piedra, también dejaron los primeros restos de viviendas construidas, objetos de madera tallada, la primera lanza de madera y el recipiente más primitivo, un cuenco de madera, y su mayor avance cultural fue el manejo del fuego.

Los científicos suponen que nuestra especie, el homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace unos 150.000 años. En las cuevas de Altamira se han encontrado indicios de actividad artística realizada por el “hombre de Cromañón”, (periodo paleolítico), primer ejemplo del “homo sapiens europeo”. Las asociaciones entre distintos grupos de animales y entre un conjunto regularizado de símbolos abstractos indican que, gracias al lenguaje, empleaban un complejo sistema de creencias, historias y mitos. De hecho, se le ha definido como el animal simbólico por excelencia. Según algunos científicos, el arte simbólico actúo como ventaja competitiva frente al resto de especies de homínidos. En este sentido, ya desde la salida de África, los homo sapiens hacían arte en forma de joyería, ornamentos o representaciones figurativas. Y a su vez, cuando los homo sapiens llegaron a Europa su población creció rápidamente, empezaron a vivir en sociedades más complejas, y el dominio de los símbolos les permitió una mayor comunicación y organización social. (30) En este sentido, el homo sapiens consiguió transmitir los conocimientos que iba adquiriendo en cada generación a sus contemporáneos y descendientes, y a la vez, observar y aprender de la naturaleza y explorar sus propias capacidades y aprender de las ajenas. Probablemente cuando los ancestros del homo sapiens vivían en selvas comiendo frutos, bayas y hojas, abundantes en vitamina C, pudieron perder la capacidad metabólica que tienen la mayoría de los animales, de sintetizarla en su propio organismo. Y cuando las selvas originales se redujeron o, por crecimiento demográfico resultaron superpobladas, los primitivos homínidos (y luego los humanos) se vieron forzados a recorrer importantes distancias para obtener nuevas fuentes de nutrientes. Por lo que la pérdida de la capacidad de metabolizar la vitamina C, entre otras, pudo ser compensada por una mutación favorable que permitió al homo sapiens una metabolización óptima del almidón, (ausente en el resto de primates), y así asegurarse una rápida obtención de energía, particularmente útil para las nuevas necesidades del cerebro, en plena evolución hacia un complejísimo sistema nervioso central. Asociado con lo anterior es también importante puntualizar que la especie humana es prácticamente la única que se mantiene en celo sexual continuo, del mismo modo que les ocurre a los “bonobos”, como veremos más adelante. Y por otra parte la especie humana es de las pocas, también junto con el bonobo, que copula cara a cara, lo cual tiene implicaciones emocionales de gran relevancia para las dos especies.

“Bonobos” (Pan paniscus) y “Chimpancés” (Pan troglodytes), se separaron como especies hace 3millones de años, mientras que el hombre, (homo sapiens), abandonó la rama común con ellos hace 6 millones de años. El bonobo es una especie que fue descubierta en 1933, de la que solo quedan unos miles de ejemplares en territorios de la República democrática del Congo. Mientras el chimpancé es muy violento y territorial, el bonobo destaca por ser pacífico y por su gran actividad sexual. El sexo cumple una función de cohesión grupal y de reducción del estrés en esta especie, que se practica entre individuos de ambos géneros. Los chimpancés viven en sociedades dominadas por los machos, donde el estatus es muy importante y las agresiones son graves, mientras que los bonobosforman núcleos en los que las hembras siempre son las más dominantes del grupo, y la tolerancia permite la cooperación y una mayor flexibilidad en la distribución de la comida. Según mi opinión, es muy probable que esto haya sucedido porque durante generaciones las hembras han preferido a los machos menos violentos; y por otro lado, los machos han apostado por la cooperación y han rechazado la violencia. Las hembras, habitualmente, están juntas en grandes grupos y forman coaliciones que no se ven en los chimpancés. Se cuidan unas a otras y desalientan a los machos que se ponen pesados. Los chimpancés reaccionan a la competencia como si esta fuera una amenaza a su estatus, en tanto que los bonobos no experimentan competencia y responden con interés y empatía ante un nuevo encuentro. Los machos humanos suelen reaccionar de forma correcta y cordial en primera instancia, pero si tienen un motivo importante o un fuerte deseo de alcanzar o mantener su estatus, también experimentan un incremento de la testosterona.

Los bonobos parecen chimpancés pigmeos, pero son una especie totalmente diferente. Viven dentro de una feliz y eterna orgía, que usan como una especie de lubricante social para resolver sus conflictos a base de sexo, sin distinciones de rango o edad. Los chimpancés son como los pandilleros de las ciudades que no se llevan bien entre ellos. Van a las tribus vecinas a matar a los machos jóvenes, igual que los humanos cuando hacen la guerra. Los bonobos no son así. Nunca se ha observado una interacción fatal entre distintos grupos. Tienen relaciones pacíficas. Los chimpancés cooperan para matar. Hay un grupo en África que cada cierto tiempo se entrega a una intensa cacería en la que pueden aniquilar 30 primates en una semana. Nada semejante se ha observado entre los bonobos, que usan el sexo como antídoto contra las tensiones y las situaciones complicadas. No solo lo practican entre hembras y machos, sino con cualquier miembro del grupo, sin importar la edad, la jerarquía o el género. Y lo hacen varias veces al día. Los chimpancés son igual de listos que los bonobos y saben cómo resolver un problema, pero no confían en sus semejantes. En cambio los bonobos trabajan con cualquiera, ya sea miembro de su grupo o de otro, sin importarles su jerarquía. Los episodios de terrible violencia entre chimpancés machos forman parte de su naturaleza, ya que no hay factores externos que les empujen a hacerlo. Matar es parte de su histórica estrategia adaptativa para preservar el territorio y a las hembras, a las que condenan a un maltrato permanente. Las matanzas se dan cuando hay más machos en la comunidad y cuando la densidad de población es mayor. Además, las víctimas son en casi todos los casos, miembros de una comunidad rival sin relación de parentesco con los atacantes, y es habitual que se trate de ejemplares jóvenes e indefensos. Los chimpancés matan en grupos con una media de ocho atacantes frente a una sola víctima, y no son encuentros fortuitos que desencadenan una batalla atroz, sino asaltos premeditados en los que los chimpancés han calculado muy bien sus abrumadoras posibilidades de éxito.


Los seres humanos pertenecemos al clan de la magia blanca y necesitamos maestras y maestros blancos, los únicos capaces de acompañarnos para desarrollar plenamente todo nuestro potencial en cada una de las etapas vitales. Un maestro blanco es un creador de ambientes y de misterios por descubrir. El maestro no es el protagonista. El tema de aprendizaje tampoco. El protagonista es el niño, y el maestro hace la función de certero acompañante y de intermediario entre la sabiduría y el que aprende. Lo que más le gusta al cerebro humano es conocer, pero cuando conoce con dicha, gozo y placer. Merecemos una educación amorosa, en la que el aprendizaje esté fundamentado en el interés, la voluntad, la curiosidad y en la capacidad de cuestionar lo que se aprende y no de tragarlo como verdad, sin más. El objetivo fundamental de la educación blanca, es la autoeducación. El alumno se convierte en su propio maestro, y al hacerlo puede ser maestro de otros. La pedagogía blanca es un conjunto de creencias o principios educativos fundamentados en el amor, cuyo objetivo esencial es el de permitir que todo ser humano pueda desarrollar libremente su Ser y su consciencia. 

El término Educación proviene del latín, “educere”, “educare”, o “ducere”, cuyo significado se podría traducir por conducir o guiar, además de extraer, permitir el desarrollo, o alimentar.

El término Pedagogíaproviene del griego “páidos” cuyo significado es hijo o niño, y “ago” , que significa guiar o conducir.

El termino Enseñar proviene del latín “signare” y su significado se podría traducir por: brindar una orientación sobre qué camino elegir. 

El lenguaje es una fuerza sagrada y simbólica de gran utilidad,  cuando brota de la consciencia. Las palabras siempre tienen un significado profundo, pero hace falta entendimiento y voluntad para captarlo, sinceridad para interpretarlo correctamente, honestidad para no mancillarlo y prostituirlo y valentía para aplicarlo y protegerlo.Todos los conceptos anteriores, están inspirados por la intención básica de acompañar al ser humano a través de todas las etapas vitales de aprendizaje, y nutrirle de todo aquello que verdaderamente necesita en su viaje, a fin de que siga siendo libre, viva en la consciencia, y ame y defienda la verdad y la belleza. La pedagogía blanca es verdadero arte en acción, capaz de activar el Ser. Enseña a reflexionar por sí mismo, a innovar y a no repetir lo que otros hacen. Enseña en la consciencia de unidad y en el arte de la cooperación y la colaboración. Guía y acompaña adecuadamente a cada ser humano, del mismo modo que lo hace el sol, el aire, la tierra y el agua; para que pueda experimentar y desarrollar el arte de vivir, que consiste, fundamentalmente, en disponer de libertad para sentir, experimentar las emociones, elaborar los sentimientos, gestionarlos, y transmitir su experiencia a la comunidad. La pedagogía blanca trabaja en círculo. En él todos somos iguales, todos estamos a la misma distancia y nos vemos unos a otros. Para la educación blanca solo hay experiencias que nos integran y lo importante es aprender a vivir juntos, trabajar en equipo, escuchar al otro, aceptar ideas distintas, resolver conflictos, tomar decisiones en grupo y ponerse de acuerdo; así aprendemos a cuidarnos y a crear vínculos útiles para toda la vida. Cuando somos bebés, niños y adolescentes, tenemos mucho que decir y la educación blanca nos permite hacerlo en toda su profundidad y trascendencia. El verdadero maestro acompaña a los alumnos, sin interferir en su proceso de aprendizaje y de desarrollo de su alma creativa. El maestro blanco es un guía humilde y de corazón puro, que va sembrando oportunidades para que el niño explore y experimente lo que significa crear, estar vivo y relacionarse; y lo hace desde una perspectiva ética, de igualdad y de colaboración. La mejor educación es la que se acompaña del ejemplo vivo de lo que se está queriendo transmitir, y su misión responsable es la de capacitar y orientar a los individuos para llevar una existencia digna, intensa y completa, y con un compromiso auténtico con la vida. Consiste en ayudar a cada alumno a extraer su máximo potencial y permitir que afloren sus habilidades, virtudes y cualidades únicas y alimentarlo con información y experiencias saludables y éticas. Desde que nacemos somos creativos, observadores y curiosos, por naturaleza. Llegamos con la necesidad y la capacidad de aprender de las experiencias y de las relaciones, y nuestro potencial necesita de un entorno humano y creativo para desarrollarse. 

Todo lo que rodea al niño le influye profundamente en su aprendizaje: filosofías, gustos, creencias, respuestas, costumbres, acciones, emociones, estructuras, pensamientos, argumentos, consejos, ritmos. Todo es parte del ambiente a través del cual un niño se construye a sí mismo. En cada niño habita un maestro interior que le impulsa al aprendizaje, al descubrimiento, al movimiento, a participar y a trabajar. Un niño utiliza todos los criterios de un buen investigador. Es sistemático en la observación y, al observar genera experimentos. El viaje de la vida de un ser humano libre es una experiencia sagrada a través de cinco etapas naturales, de imprescindible recorrido. Para poder transformar todo nuestro potencial en instintos básicos protectores, curativos e integradores, necesitamos tener determinadas experiencias y aprender ciertas verdades, en cada fase de la vida. Cada una tiene su “catalizador-maestro” principal, y su enseñanza. En la etapa del nacimiento es la madre, en la de la infancia es el padre, en la de la adolescencia es el sí mismo, en la de la madurez es la sociedad, y en la de la vejez es el universo. La pedagogía negra ha provocado que no recibamos lo que necesitamos en cada etapa, y la inmensa mayoría de los humanos solo sobreviven, alejados de la plenitud, a causa de la carencia de estos saludables instintos. Como ya ha quedado demostrado con anterioridad, el homo corruptus lleva siglos interfiriendo en el proceso natural, libre y pacífico, de la vida humana, violando de diferentes formas en todas las etapas del camino, que va desde el nacimiento hasta la muerte. En consecuencia, todos somos víctimas del sida psíquico o S.I.P.E, (Síndrome de Inmuno deficiencia Psico-Emocional), que nos instala en una realidad virtual y enfermiza, negando nuestros instintos naturales protectores, curativos e integradores. Todo ser humano que llega al planeta tiene derecho a una existencia pacífica, protegida por los maestros y por trascendentes principios universales o símbolos de consciencia. En este sentido, detallaré en primer lugar, los símbolos de consciencia respetados por el clan de la magia blanca, a fin de rescatarlos inicialmente de la condena al olvido; para pasar, a continuación, a tratar las diferentes formas en que estos derechos humanos han sido violados. El argumento de nuestra historia personal y única, refleja la presencia de estos maestros y maestras, o su ausencia. Por lo que se hace imprescindible descubrir a qué habilidades vitales hemos tenido acceso, y qué condicionamientos represivos, con la perversa pretensión de que no podamos ser quienes somos, nos han marcado.


La histórica depreciación de los instintosmaternales y paternales, y las diversas e inaceptables formas de “edu-castración”, que además incluyen desde siempre los castigos corporales, han dejado una profunda herida en los sistemas orgánicos humanos; hasta el punto de resultar casi imposible comprender y liberarse de las emociones de miedo e impotencia grabadas a golpe de injusticias, en la infancia. La crueldad sufrida sitúa a la humanidad en el rol de huérfana de madre y padre conscientes, y la convierte en "cautiva" e incapaz de desarrollar sentimientos de empatía, individual y colectiva. Si una madre y un padre están ausentes, en lo esencial para su bebé, la lucha de éste para recuperar su verdadera identidad, puede acompañarle hasta el fin de sus días; y la no realización de su instinto materno-paterno se traducirá en una inseguridad crónica que le impulsará de forma enfermiza, a identificarse con cualquier individuo, en un intento inútil de descubrirse a sí mismo. Desde hace siglos, millones de personas han tratado de llenar su vacío, calmar su dolor y satisfacer su hambre insaciable de seguridad y aprobación, a través de múltiples adicciones que iré detallando a continuación.

El síntoma más visible de la falta colectiva de instinto maternal y paternal, es la intoxicación del planeta. Contaminar la Tierra muestra la misma falta de cuidado materno-paterno, que contaminar el propio cuerpo y la propia vida. Un niño criado en el amor verdadero, jamás estará motivado para la guerra y no tendrá necesidad de someterse a ninguna adicción, pero si su alma ha sido atormentada al principio de la vida se verá impulsado a la destrucción en sus diversas formas. Una vez conquistados, violados y cautivos, nos convertimos en una bomba de relojería que alimenta patrones de autodestrucción, y como consecuencia, de violencia hacia el exterior.

El cautiverio es un dramático estado de sometimiento intra-psíquico, progresivo y constante, al que está condenado un ser humano que ha sido conquistado y violado, previamente. A causa de la conquista y la violación, el afán interior e innato de vivir y desarrollarse sin trabas que caracteriza a toda criatura humana, se ve sustituido por la voz del verdugo exterior, ahora interiorizada como propia. El espacio psíquico de unidad donde habita la ancestral guía interior, es invadido por las fuerzas de la oscuridad, en la forma de un verdugo interior o depredador de los impulsos del Ser, (el ego), cuya misión fundamental es la de conseguir instalar el “paradigma dual de matrix”, en oposición a la consciencia de unidad del universo. Una vez instalado, la psique humana se ve forzada a soportar el peso de la dualidad del ego, y a su vez la división y la lucha interior, (o estrés básico), por la oposición de la energía inconsciente del ego, a la innata y consciente del Ser. El depredador está volcado en negar las capacidades humanas innatas de ser, sentir, saber, amar, comunicar, ver y curar, y aunque adopta múltiples formas para conseguirlo, su estrategia se ciñe a tres pautas básicas. Inicialmente seduce con el impulso de imaginar y elaborar nuevos planes o creencias, a continuación deja paso a las emociones de duda e incapacidad para poder llevarlos a cabo, y finalizacon impulsos de juicio, culpabilidad, rigidez, negación y auto crítica ante la dificultad. A continuación, y una vez atravesado el temporal de maltrato, se presenta con un nuevo y más ambicioso plan, y así sucesivamente. 

El organismo humano sano cuenta con un complejo sistema de defensa ante las invasiones de agentes nocivos, tanto físicos como psíquicos, capazde reconocer cualquier tipo de agresión. Ya desde el nacimiento intrauterino, el organismo activa el sistema inmunológico, que inicia la tarea de reconocer lo que es propio y lo que es ajeno, tanto en el plano físico como en el psico-emocional; pero la imposición “normalizada” de la hostilidad exterior genera un conflicto interno en los mecanismos de selección y protección. Estos finalmente claudican, se someten y dejan de protegerse del abuso exterior, dejándole vía libre. En circunstancias normales el sistema inmunológico psico-emocional, (o sistema de apoyo a creencias éticas), protege del desequilibrio, pero a medida que se va instalado el S.I.P.E, (Síndrome de Inmunodeficiencia Psico-Emocional), se invierten los papeles. El sistema inmunológico adopta un comportamiento auto inmune, rechazando los preceptos fundamentales para construir una sana identidad, y sustituyéndolos por los antinaturales de auto negación y auto destrucción. La infancia está llena de peligros y la búsqueda de la vida anhelada y las más hermosas visiones, se ven reprimidas por tempranas experiencias oscuras, perpetradas por los opresores externos e internos que acechan. Cada acción violenta representa un intenso atentado al sistema inmunológico psico-emocional y físico del bebé, y una sofisticada maldición o trampa psíquica que desencadena una serie de mecanismos autoinmunes para impedir, además, que la liberación de dicha maldición sea posible. Cabe recordar que donde diariamente se libra una batalla devastadora para recuperar la libertad, es en el interior de cada individuo. La voz de matrix ha conseguido erigirse como enemigo invisible en la sombra, cuyo autoritarismo y represión bombardea constantemente con juicios de incapacidad y amenazas de castigo, para impedir que se prospere en el amor propio y en la reconexión con la propia intuición. Este poderoso y oscuro depredador es contrario a la libertad y a la evolución, y su misión es la de negar todas las potencialidades y cerrar todos los caminos. Es un experto en camuflar sus mentiras y en falsear nuestras verdades, y aparece una y otra vez en los sueños del ser humano para desvirtuar sus propósitos más elevados y significativos. Lo aísla de su naturaleza instintiva y una vez cumplido su objetivo, lo deja insensibilizado y sin fuerzas para recuperar su vida, con las ideas y los sueños tirados por el suelo y privados de esperanza. 

El depredador actúa de tal forma que nos fuerza a negar el maltrato recibido. Un ser humano que ha sido conquistado y violado por el homo corruptus, evidentemente es una víctima de su oscuridad, pero cuando se convierte definitivamente en una “víctima cautiva”, es cuando no puede conectar con la fuente de consciencia propia, que le aportaría sinceridad respecto a los maltratos sufridos. El estado de cautiverio propicia que se instale el principio básico de auto destrucción, que consiste en la “adicción inconsciente” a tolerar las violaciones, considerar que son merecidas, y en negar la propia valía y los propios instintos y necesidades. En realidad, el error más importante es el de tolerar el maltrato y, más aún, olvidarlo. De este hecho tan trascendente proviene la extendida tendencia humana de soportar y no rebelarse con autenticidad y de forma efectiva, ante todo tipo de injusticias individuales y sociales. También provoca la negación o desconexión de uno mismo y el desinterés hacia una vida despierta y consciente, repleta de impulsos, emociones e intuiciones propias.


Empecé a escribir este libro en 2.012, coincidiendo con la profecía Maya del fin del mundo y con el inicio de la guerra civil en Siria. Dos hechos aislados aparentemente, que en aquel entonces me influyeron bastante, pero que en el transcurso de estos cinco años han ido ocupando un lugar de vital importancia en la comprensión de los acontecimientos que se han ido sucediendo. Existen varias profecías que relacionan el fin del mundo con una tercera guerra mundial y con una gran crisis económica y humanitaria. Todas coinciden en que el principio del fin ya ha comenzado, y que lo peor empezará a manifestarse a partir de 2.017. Lo cierto es que desde enero de 2.016, hay una gran tensión entre Rusia y Estados Unidos, y sus aliados; y que nunca había habido tanta presencia militar en el mediterráneo. Por otra parte, ciertos observadores consideran que la gran crisis económica mundial actual, que no está desligada de los conflictos bélicos, se inició en enero de 2.016 cuando Rusia empezó a bombardear Siria; y que la economía estadounidense, al igual que la economía europea, seguirán derrumbándose hasta un gran “crack”, en enero de 2.020. (74) Sobre estos temas hay abundante información a través de internet y otros medios, por lo que no es mi intención extenderme en ellos aquí, aunque sí que seguiré en mi línea habitual demostrando que detrás de todos estos acontecimientos está la mano negra de las élites del homo corruptus. El sistema de matrix está muy enfermo y su ceguera egoísta sólo sabe apostar por una realidad diaria, virtual y sin sentido para la vida. La élite corrupta se considera por encima del resto de la humanidad, como si fueran dioses, y creen que es su derecho divino gobernar el mundo y esclavizar a los que consideran sus súbditos. En mi opinión, hay evidencias suficientes para pensar que estas fuerzas siniestras están empujando al mundo hacia otra guerra mundial. Su objetivo es crear un caos global de proporciones apocalípticas, a fin de poder establecer su nuevo orden dictatorial en el mundo y hacer desaparecer el amor y el humanismo de la faz de la Tierra. Tanto ellos como la gente que está sometida a sus doctrinas padecen una severa psicosis, y en conjunto forman una enorme masa destructiva que se dirige hacia un gran holocausto. Se han separado de su destino natural y solo son capaces de generar la prepotencia y la destrucción que hemos ido constatando en los capítulos anteriores. 

La humanidad en su mayor parte está ciega, cautiva, distraída y distanciada de lo que verdaderamente tiene un profundo valor humano y planetario. Debido a ello, la élite corrupta y todos sus siervos, son exageradamente poderosos para destruir, en relación a los seres humanos conscientes o en camino de serlo, que representamos solo una minoría capaz de construir. Ya va siendo hora de que el ser humano cautivo se quite la venda de los ojos y se dé cuenta de que el sistema en el que sobrevivimos es un lugar muy cruel y peligroso, y no el mundo que él ha idealizado. Las cosas se están poniendo muy feas, pues estamos inmersos en un conflicto mundial de terribles consecuencias, y sostengo la convicción de que en el único terreno que podemos hacer algo verdaderamente beneficioso, es en el del “humanismo” y la “magia blanca”. Si atendemos a las evidencias, el camino de vuelta a nuestro verdadero hogar se nos presenta muy duro y complejo, ya que el grueso de la humanidad está cautiva y es víctima, esclava y mártir del sistema anti natural de matrix. Son tiempos muy difíciles, y la opción más adecuada para liberarnos del cautiverio es recuperar primero la consciencia, a fin de estar más despiertos para poder afrontar lo que ya tenemos encima y lo que está por venir. Los primeros pasos para recuperar la vida que nos han robado, también incluyen prepararse para una convivencia ética, a fin de saber estar con los demás y poder ser solidarios y colaborar; y a su vez gastar solo lo necesario, evitar lo superfluo y acumular todos los recursos posibles, que en algún momento no muy lejano serán de mucha utilidad. 

Al homo corruptus solo le interesa el poder. Al homo filosóficus solo le interesa el amor, la paz, la igualdad y la colaboración entre las personas. Dejemos que ellos se maten y se ahoguen en su propia miseria. Busquemos formas de subsistir verdaderamente comunitarias, protejamos la vida y creemos una realidad diferente. Una razón de peso que está detrás de todos los conflictos bélicos mundiales, es la obsesión por la hegemonía sobre el petróleo. Salgamos del consumismo compulsivo, y construyamos como referente un sistema de vida en el que el petróleo no sea necesario. A partir de ahora y a medida que se vayan consolidando la crisis económica y los conflictos bélicos, el camino de vuelta a casa en el exterior, lo tendremos cada vez más complicado, sobre todo para acceder a espacios de dignidad, como ya les ocurre a millones de personas y seres vivos en el planeta. En cambio, la vuelta a casa por el interior, solo depende de cada uno y de la comunidad a la que pertenezca. De todas formas, aunque el exterior sea difícil y duro, el Ser es el único que siempre nos puede guiarhacia las decisiones y las acciones más justas. El ignorante e inconsciente seguirá la corriente impuesta. El consciente, el sabio, el valiente, seguirá adelante por un camino diferente. Sometidos al ego nos convertimos en cómplices del homo corruptus y del sistema antinatural de matrix, y sobre todo nos perdemos a nosotros mismos. Liberados del ego, la consciencia nos puede guiar hacia las decisiones más adecuadas, sobre todo, en estos momentos tan críticos de nuestra historia. El mensaje fundamental para preservar la vida en el planeta, siento que ha de ser el siguiente: ¡Encuéntrate a ti mismo y deja de ser cómplice de la violación y el cautiverio. Únete a otros magos blancos para, juntos, poder sobrellevar con la mayor dignidad, la gran tragedia que ya tenemos encima y la que se avecina! Existe un camino de vuelta a casa que no es fácil y más en estas circunstancias actuales, pero considero que es el único camino que podemos elegir si estamos verdaderamente decididos a recorrerlo. Si quieres darle un giro a tu existencia y apostar por la vida, a continuación seguirás encontrando recursos de utilidad para conseguirlo.